NOS ARRECHAMOS O NOS RELAJAMOS

 NOS ARRECHAMOS O NOS RELAJAMOS.


Estás notas están intencionalmente escritas para quien las lea concientice que inminentemente necesitamos que se desencadene un estado de arrechera a nivel nacional, definitivamente para mí sería una forma, habló de la aptitud de arrecharse, de reaccionar a tanta simulación desquiciante, o todo lo contrario, está nota podría causar en sujetos con una disociación emocional psicológica, un comportamiento obtuso e indolente .


La "arrechera" (ira, rabia o enfado intenso en Venezuela y otras partes de Latinoamérica) puede entenderse, desde una perspectiva terapéutica no tradicional, como una herramienta de liberación de creencias emocionales si se gestiona correctamente, en lugar de una emoción puramente destructiva.


Es preocupante la gran mayoritaria de venezolanos con un esquema mental light, en una zona de confort normalizadora, lo que en cualquier país del mundo decente sería un adefesio, hoy en Venezuela es aceptable y defendible, por ejemplo, el descerebrado de Eduardo Menoni periodista, irrespeta a nuestro presidente electo Edmundo González porque se atrevió a decir, que esto que pasa hoy en Venezuela nos es un proceso de transición.


La frase "la historia la escriben los vencedores" sugiere que quienes ganan conflictos imponen su versión de los hechos, borrando la perspectiva de los derrotados. Menoni no acepta que don Edmundo exponga su realidad de la historia: la historia suele ser moldeada por los poderosos, pero puede ser también cuestionada, a través de investigaciones y evidencias obvias, lo que está a la vista…………


Lamentablemente en los antecedentes históricos de nuestra Venezuela están impresos deshonrosos sucesos que perfilan a nuestros coterráneos como sujetos alienados y resentidos, con un déficit de compromiso y responsabilidad para con nuestros deberes éticos y ciudadanos. 


Quiero acentuar este hecho de nuestra historia reciente, las movilizaciones y protestas que se han llevado a cabo a lo largo de estos 27 años por la continua precariedad y descalabro del país, solamente la del 12 de Abril del año 2002, puede ser considerada como un referente en cuanto a movilización y protesta exitosa en este periodo de régimen autocrático .


Los hechos de la historia reciente así lo constatan, el resto de las protestas y concentraciones suscitadas en el centro y los diversos estados del país, han sido insuficientes en proporciones matemáticas y de organización. Pero hay quienes se empeñan en la narrativa que hemos dejado sangre, sudor y lágrimas en ellas, digo en las protestas, cuando en realidad ha faltado liderazgo responsivo y altos niveles de participación.


Lo antes expuesto me lleva a concluir que la sociedad venezolana después de las guerras independentistas, la federal y los diversos alzamiento por montoneras en el territorio nacional, aplacadas y erradicadas totalmente en el año de 1903 en la batalla de Ciudad Bolívar por Juan Vicente Gómez, tuvo como consecuencia, para desgracia del venezolano, el desarrollo de una especie de inercia cronificada, que salvo la generación de los estudiantes del 28, y pocas excepciones, el resto de la población se ha convertido en seres contemplativos y expectantes. Quiero decir, en seres inertes.


Nos convirtieron en sujetos indiferentes, apáticos, indolentes, arribistas, egoístas, facilitas, ilusos, trepadores charlatanes, adulantes, conformistas, egocéntricos, light, inmaduros, tracaleros, inmorales, resentidos, víctimas, limosneros y para rematar, quedamos troquelados por aquella maldición que prefiriera el generalísimo Francisco de Miranda, cuando fue apresado y entregado a los españoles por sus subalternos Simón Bolívar y Miguel María de las casas, la maldición decía: “Bochinche , el venezolano es y será puro Bochinche”. Acertada visión la del generalísimo.


Venezuela no tendrá un cambió notable y épico hasta que sus hijos hagan un reprocesamiento de nuestro pasado torcido, y comencemos a reconocer nuestros traumas y pensamiento disfuncionales que tanto daño nos han hecho, estamos sumergidos en un estado de morbo psicosocial cíclico, que nos tiene en una condición hipnótica y de hechizamiento, donde preferible es retrotraernos y albergar en agentes protectores externos, la suerte de lo que debería ser nuestro designio.


Escuchó y leo con profunda preocupación personajes connotados de la política venezolana decir, que la actual generación cumple con los perfiles para darle un viraje a la situación catastrófica que vivimos, que la actual generación es la más aguerrida y valiente para tal proeza, que la generación actual pasará a la historia por su compromiso y activismo combativo, nada más iluso y destinado.


La generación actual no puede tener todos esos atributos o virtudes, sencillamente porque las generaciones que las conformaron y modelaron carecieron de todos esas cualidades , somos el espejo de lo que fuimos en el pasado, una generación es el símil de quien la conforma, y lamentablemente las generaciones pasadas, los padres fundadores de nuestra república y los creadores del único periodo democrático en Venezuela fracasaron.


Ni el romanticismo, ni las fábulas distorsionadas de una Venezuela que no a existido, ayudan para nada a esta crisis política, que por cierto, sería una crisis más de las tantas que hemos tenido en los 216 año de República hasta el presente, porque también es falso, aquellos que aseveran que está sería la crisis más cruenta y abismal de la historia de Venezuela, pues no es así, simplemente es una más, los padres fundadores de nuestras instituciones republicanas fueron incompetentes, lesivos y desacertados en cuanto a la conformación exitosa de nuestra nación, la crisis de Venezuela es definitivamente, un mal heredado.


Seguir con la quimera que fuimos una Venezuela que navegó en la riqueza, un país en franco desarrollo, un pueblo noble y virtuoso, seguir alimentando que Venezuela fue una democracia ejemplo de América Latina , que teníamos las mejores escuelas, los mejores docentes, que éramos un país productivo, la mejor salud, servicios de calidad en infraestructura, es seguir mintiendonos a nosotros mismos, y a las generaciones actuales. La mentira se instaló en nuestros pueblos casi constitucionalmente. El daño ha sido incalculable y alcanza zonas muy profundas de nuestro ser.


Como terapeuta, entiendo que lo primero que se debe hacer con un paciente en estado traumático o de sesgo cognitivo es realizar un reprocesamiento generativo para sustituir comportamientos y estructuras mentales modeladas por pensamiento disociados, producto de herencias culturales, y eso, créanme, amerita de mucho coraje, aceptar lo que en realidad somos o fuimos amerita voluntad, desprendimiento, venimos de raíces complejas y distorsionadas que ameritan cambios significativos.


Necesitamos apelar a nuestros mejores recursos, pues es sabido que los cambios siempre oponen resistencia, nuestro tejido social necesita entrar en un proceso de resiliencia, significa alcanzar la grandeza, constancia y firmeza de ánimo ante las adversidades, implica una resistencia paciente y generosidad hacia los demás. Entendiendo que esté proceso de virtudes, debe apuntar a un propósito único e indiscutible, como es la libertad de Venezuela.


Necesitamos insuflar ante tanta apatía y desidia un desencadenante terapéutico conocido como, la arrechera pro activa, que significa, deslastrarse de toda esa porquería que nos han inoculado, como, creencias tóxicas, mitos distorsionantes, pensamientos disfuncionales y pos verdades que han sido el resultado de una Venezuela vergonzosa.(La más corrupta, la peor en salud, educación, seguridad, servicios básicos, tecnología, economía, sueldos, etc.)


Entiendo que Chávez fue un problema, Maduro fue un problema, Delsy es un problema,Diosdado es un problema, pero no es el problema medular , el problema es que venimos arrastrando taras que nos han convertido en un pueblo donde a una conducta pro delictiva cómo es la viveza, le llamamos inteligencia, y una nutrida mayoría la validan, hemos preferido adoptar costumbres corruptas cómo algo natural diciendo por ejemplo: fulano de tal robó, pero dejó robar.

El problema en Venezuela es ético y moral, el problema es que nosotros su capital humano somos el problema, porque ni siquiera creemos en nosotros mismos.


R.S.

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